Una falla crítica en la línea de telecomunicaciones de reserva fue la causa del “apagón” de 90 segundos que dejó sin radar y sin comunicación por radio a los controladores aéreos del aeropuerto internacional de Newark (Nueva Jersey) el pasado 29 de abril, según confirmó este miércoles la Administración Federal de Aviación (FAA) ante una comisión del Senado de los Estados Unidos.
El incidente afectó directamente al centro de control de aproximación de vuelos TRACON, ubicado en Filadelfia (Pensilvania), responsable de gestionar el tráfico aéreo en un área que incluye a Newark, el segundo aeropuerto más importante del área metropolitana de Nueva York.
Según explicó Franklin McIntosh, subdirector de operaciones de la FAA, la interrupción se produjo cuando falló la línea principal de telecomunicaciones que transporta datos de radar, y la línea secundaria de respaldo no funcionó como debía. Esta doble falla dejó a los controladores sin visibilidad de los aviones en las pantallas y sin posibilidad de contactarlos por radio durante 90 segundos.
“Noventa segundos es una eternidad para un controlador aéreo. Es una interrupción grave que pone en jaque la capacidad de monitorear y comunicarse con las aeronaves”, declaró McIntosh. No obstante, aclaró que no hubo riesgo inminente de colisión, aunque reconoció que se trató de “un evento grave”.
En respuesta al incidente, la FAA y el Departamento de Transporte, bajo la dirección del secretario Sean Duffy, trabajan con el proveedor de telecomunicaciones para implementar una tercera línea de redundancia que garantice la continuidad operativa, incluso si fallan las dos líneas principales. Esta medida forma parte de un plan de modernización urgente del sistema, aún pendiente de aprobación en el Congreso de EE.UU.
Además del evento del 29 de abril, el aeropuerto de Newark ha sufrido tres fallas técnicas en las últimas dos semanas, incluyendo otra reciente ocurrida durante el pasado fin de semana, lo que ha intensificado el escrutinio sobre el estado de los sistemas de control aéreo.
Como consecuencia, el gobierno ha creado un grupo técnico de emergencia para abordar las deficiencias del sistema de control de tráfico aéreo en el noreste del país. También se ha ordenado una investigación exhaustiva, mientras aumenta la presión sobre el Congreso para aprobar los fondos necesarios que permitan actualizar infraestructuras tecnológicas consideradas obsoletas.
“Los sistemas de control aéreo actuales no están a la altura de los desafíos del tráfico moderno. Es una situación que no solo pone en tensión la seguridad, sino también la confianza del público en la aviación civil”, concluyó McIntosh.
La modernización tecnológica del sistema TRACON es parte esencial del plan nacional de seguridad aérea, considerado por expertos como una prioridad para mantener la eficiencia y seguridad del sistema de aviación más congestionado del mundo.



