Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la República Dominicana ha recibido un total de 349 de sus ciudadanos deportados, quienes fueron detenidos en Estados Unidos y Puerto Rico por diversos delitos, según información proporcionada por la Dirección General de Migración (DGM).
En detalle, entre el 27 y el 30 de enero de 2025, las autoridades estadounidenses entregaron a las autoridades dominicanas a 86 hombres y mujeres, mientras que Puerto Rico, un estado libre asociado de Estados Unidos, retornó a 14 ciudadanos dominicanos. De esta manera, solo en los últimos 11 días del mes de enero, la República Dominicana recibió a un total de 100 deportados.
Este repunte de deportaciones se produce en un contexto político relevante, dado que ocurrió justo cuando Donald Trump estaba consolidando su regreso al gobierno, lo que ha marcado un giro en las políticas migratorias de Estados Unidos. Trump, al regresar al poder, ha centrado sus esfuerzos en reforzar las medidas contra la migración irregular, revertiendo muchas de las políticas implementadas por la administración de Joe Biden (2021-2025), las cuales eran más flexibles y centradas en la protección de los derechos de los migrantes.
Entre las medidas que se han ido implementando durante la presidencia de Trump, se encuentran el endurecimiento de las normativas para la deportación de migrantes sin documentos legales, así como la revisión de acuerdos migratorios con países de América Latina y el Caribe. En este contexto, la República Dominicana se ha visto directamente afectada, con un número creciente de sus ciudadanos deportados. A pesar de que las cifras de deportaciones fluctúan, este repunte en enero refleja la mayor severidad en las políticas migratorias de la administración Trump, las cuales han generado una preocupación creciente en los gobiernos de países con altos índices de migración hacia Estados Unidos.
El gobierno dominicano ha mantenido una postura de colaboración con las autoridades estadounidenses en cuanto a la repatriación de sus nacionales, pero también se enfrenta al reto de atender la creciente cantidad de deportados, muchos de los cuales no siempre cuentan con los recursos necesarios para reintegrarse a sus comunidades.



