Mary Anne MacLeod, madre del expresidente Donald Trump, llegó a Estados Unidos en 1930 con tan solo 50 dólares en el bolsillo, lo que equivaldría hoy a unos 950 dólares. Nacida en la isla escocesa de Lewis, MacLeod, a pesar de sus humildes orígenes, lograría forjar una vida llena de logros y ser parte integral de la historia de la familia Trump.
El 11 de mayo de 1930, Mary Anne desembarcó en Nueva York, procedente de su natal Escocia, con la intención clara de quedarse. A diferencia de lo que muchos creían, no llegó inicialmente como turista para luego regresar y casarse con el millonario constructor Fred Trump, hijo de inmigrantes alemanes. Los registros de inmigración de la época, conservados por la Fundación Estatua de la Libertad – Isla de Ellis, demuestran que desde el inicio de su viaje, MacLeod planeaba establecerse en los Estados Unidos de manera permanente.
Su llegada no fue un hecho aislado, sino un paso más en su búsqueda del sueño americano. Los documentos de aduana muestran que Mary Anne estaba decidida a construir una nueva vida en Nueva York. Tras su llegada, se estableció en el área de Queens y más tarde comenzó a trabajar como sirvienta, mientras que su esposo Fred Trump, quien ya estaba establecido como desarrollador inmobiliario, pasaba a ser una de las figuras más prominentes de la ciudad.
En su tiempo en Estados Unidos, Mary Anne MacLeod no solo cumplió con las expectativas de una inmigrante decidida, sino que, con su arduo trabajo y determinación, pudo integrarse exitosamente a la sociedad estadounidense, eventualmente alcanzando un nivel de vida más alto y convirtiéndose en una figura clave en la vida de su hijo Donald Trump.
Lo que comenzó como una migración con solo 50 dólares en la mano, culminó en una historia de éxito personal y familiar que dejó una huella en la historia de los Estados Unidos.
Empleada doméstica
Originaria de Tong, un poblado de la isla de Lewis, al norte de Escocia, con 18 años la madre de Trump seguía los pasos de tres de sus hermanas que ya se encontraban en EE.UU.: Christina, Mary Joan y Catherine.
Las autoridades apuntaron el nombre y la dirección de esta última en Astoria (Queens) como los datos de la persona que la iba a recibir en Nueva York.
En cuanto a su oficio o profesión, el documento de aduana registra a MacLeod como «doméstica».
«Lo de doméstica puede significar varias cosas: una persona que trabajaba en su casa; alguien que trabaja en una casa de familia, cocinando y limpiando para otros; o alguien que trabaja en el servicio doméstico de una casa como sirvienta», explicó Moreno.
En eso, MacLeod también parecía seguir la senda, al menos, de su hermana Mary Joan, quien había trabajado en el servicio doméstico cuando conoció al que sería su esposo, Victor Pauley.
Sea cual fuera el sentido que le daba a su definición de «doméstica», lo cierto es que MacLeod lo vuelve a utilizar en septiembre de 1934, cuando ingresa por segunda vez al puerto de Nueva York procedente de Escocia.
El documento de aduana de este segundo viaje, a bordo esta vez del barco Cameronia, revela otros aspectos relevantes de sus primeros años en territorio estadounidense.



