Las autoridades locales han confirmado el saldo de víctimas, aunque se teme que el número de muertos podría aumentar, ya que algunos de los cuerpos aún no han sido recuperados debido a las difíciles condiciones del terreno. Equipos de rescate, incluidos bomberos y personal de emergencias, han sido desplegados en la zona, pero las labores se han visto complicadas por el mal estado de las infraestructuras y las condiciones geográficas de la región.
El avión, que transportaba a un grupo de pasajeros, aún no ha sido identificado oficialmente, pero se sabe que la mayoría de las víctimas eran civiles que viajaban por motivos laborales.
Aunque las causas del accidente aún están bajo investigación, fuentes locales han señalado que las condiciones meteorológicas podrían haber influido en el desastre. Las autoridades sudanesas han prometido una investigación exhaustiva para determinar los factores que llevaron a la caída de la aeronave.
Este accidente resalta las dificultades del sistema de transporte aéreo en Sudán del Sur, un país que enfrenta retos significativos en términos de infraestructura y servicios de emergencia. La comunidad internacional ha expresado su solidaridad con las víctimas y sus familias, mientras se espera que el gobierno de Sudán del Sur tome medidas para mejorar la seguridad.