La famosa casa de Sex and the City, ubicada en el barrio de Greenwich Village en Nueva York, ha sido durante años uno de los puntos turísticos más visitados por los fanáticos de la serie. Sin embargo, la propietaria de la icónica vivienda ha expresado públicamente su frustración por la constante afluencia de turistas que se detienen frente a su puerta.
En declaraciones recientes, la dueña de la residencia admitió sentirse agotada por el hecho de que su casa se haya convertido en un destino turístico global. “Es difícil vivir aquí. Cada día hay grupos de turistas que se agolpan en la puerta, se toman fotos y me siento como si mi hogar fuera un espectáculo para el mundo”, comentó en una entrevista.
La propiedad, que sirvió como la residencia de Carrie Bradshaw, interpretada por Sarah Jessica Parker, en la popular serie de HBO, ha atraído a miles de visitantes que buscan recrear escenas famosas de la ficción. A pesar de que la casa ha sido parte del patrimonio cultural de la serie, la propietaria subrayó que su residencia es un lugar privado y no un escenario turístico.
Con el paso del tiempo, la demanda por ver la casa de cerca ha crecido, lo que ha provocado molestias tanto por el bullicio como por la invasión a su intimidad. La dueña aseguró que ha tomado medidas para tratar de reducir la cantidad de turistas que se acercan a la propiedad, pero la popularidad de Sex and the City sigue generando un constante flujo de visitantes.
El fenómeno turístico alrededor de la casa es solo una pequeña muestra del impacto cultural que Sex and the City ha tenido en la vida real, pero para la propietaria, este fenómeno ha dejado de ser algo que se disfruta y se ha convertido en una carga.



