La semana pasada, el debate en torno al desabastecimiento de medicamentos en Colombia volvió a resurgir. Esta vez, por cuenta de una serie de visitas que encabezó el superintendente de Salud, Luis Carlos Leal, a dispensarios de medicamentos, en las cuales, sostuvo el funcionario, se habrían encontrado serias irregularidades.
A raíz de esta situación, la Supersalud empezó hoy un proceso de investigación contra el gestor farmacéutico, Audifarma, argumentando que los medicamentos son retenidos por las dispensadoras.
Por su parte, Audifarma asegura que no existe en más mínimo interés en obstaculizar la entrega de medicamentos y las EPS sostienen que sí existe problema de disponibilidad de ciertos fármacos.
Mientras esto acontecía, el Invima destacó que desde esa entidad sí se han tomado medidas para atender los problemas de disponibilidad de estos productos resolviendo trámites y sumando esfuerzos con el Ministerio de Salud y Protección Social, a través de mesas de trabajo con productores, titulares, pacientes y sociedades científicas para encontrar la raíz del problema y buscar soluciones que se puedan ejecutar entre todos.
EL TIEMPO habló con Francisco Rossi, director del Invima, quien compartió su perspectiva sobre el origen de la llamada «crisis de desabastecimiento». Además, explicó los cambios estructurales que se planean implementar en la entidad y pidió a los pacientes que «no se dejen utilizar» en medio del nuevo debate que se avecina sobre la reforma de la salud.

Llevamos más de un año en lo que algunos catalogan como una «crisis por desabastecimiento de medicamentos», pero en el Invima aseguran que solo hay 12 fármacos en esta condición. Aclárenos: ¿realmente estamos en una crisis de este tipo o no?
Lo que hemos confirmado y precisado es que se organizó una campaña en torno a este tema, en la que los medios jugaron un papel importante al darle mucho eco. Esta campaña buscaba crear la idea de que el Ministerio de Salud y el Invima habían generado una crisis en todo el sistema para justificar la reforma. Se presentaron varios argumentos, en particular, que esta supuesta crisis de desabastecimiento obedecía a una intención del Minsalud y del Invima de retrasar los trámites de registros sanitarios para que los medicamentos no se pudieran comercializar. Se dijo que había trámites represados por burocracia y corrupción, con el fin de provocar el desabastecimiento. La Procuraduría tuvo un papel relevante en esta narrativa y, lamentablemente, sigue insistiendo en que esto fue intencional. Incluso, actualmente tenemos una medida cautelar que viene de 2019 (del gobierno pasado) y que está relacionada con esta situación.
¿Entonces por qué circulan tantas historias de pacientes que encuentran barreras para adquirir sus medicamentos? ¿Qué está sucediendo?
Hemos insistido durante mucho tiempo en que la escasez de medicamentos es un fenómeno estructural en una economía de mercado. Una de las razones principales es que la industria solo produce lo que es rentable, y muchos medicamentos esenciales para la salud pública no generan suficiente interés comercial. Por eso, en la Unión Europea, Estados Unidos, Brasil, México y otros países se hace una revisión periódica de qué medicamentos están dejando de producirse y por qué. En Colombia, se decidió crear un mecanismo para producir medicamentos estratégicos que no son rentables, como aquellos que tratan la malaria, la tuberculosis o la leishmaniasis. Estos medicamentos se producirán en el laboratorio público de la Universidad de Antioquia, con quien ya tenemos un acuerdo para abordar este problema. Otra razón es la dificultad para obtener materias primas de calidad que vienen de países como China o India, lo que puede causar una escasez global. Además, cuando falta materia prima, los productos llegan primero a los países que pagan mejor y más rápido. Colombia, como una economía de ingresos medios, tarda más en resolver estos problemas. También hay un tema de desconfianza hacia los medicamentos genéricos, tanto por parte de los médicos como de los pacientes, por lo que estamos trabajando con el Ministerio de Salud en campañas de información.
¿Hay problemas en los circuitos de contratación?
Efectivamente, justo cuando empezó a debatirse la reforma comenzaron a surgir denuncias sobre escasez y desabastecimiento de medicamentos y a raíz de esto hemos identificado muchos problemas en los circuitos de contratación entre las EPS, las IPS, los distribuidores, mayoristas y operadores logísticos, lo que genera escasez de ciertos medicamentos de marcas específicas, incluso cuando no hay problemas de materias primas o trámites pendientes. Lo cierto es que se exageró al decir que había más de 1.800 productos escasos, en realidad eran muy pocos, y estamos trabajando con todos los actores del sistema para resolver estos casos. En marzo de este año, revisamos la situación y pudimos afirmar que no hay productos con trámites pendientes que estén causando escasez. La mayoría de los productos que siguen escasos tienen pocos oferentes o enfrentan problemas de precio, rentabilidad, materia prima o competencia.
Hoy la Supersalud inició un proceso de investigación a Audifarma porque aseguran que no dispensan medicamentos, a pesar de estar disponibles. El gestor farmacéutico dice que no tiene intención de obstaculizar la entrega de biológicos. ¿Qué sucede ahí?
Existen muchos problemas de carácter comercial. Uno de los motivos por los que se debate la reforma es la necesidad de mejorar la gestión de los recursos del sistema de salud, tanto para la atención médica como para la financiación de medicamentos. Cuando estos contratos no funcionan, puede haber escasez de productos para un determinado proveedor, EPS o paciente. Además, hemos insistido mucho en que, en la mayoría de los países desarrollados, se hace una selección de los fármacos que se financian con recursos públicos. En Colombia, antes teníamos una lista de productos en el POS, pero por diversos intereses comerciales, esta lista desapareció. Hoy, las EPS, los operadores logísticos y los distribuidores están obligados a tener una «lista infinita» de medicamentos contemplados en el PBS, pero ningún país puede manejar esto financieramente. Debemos revisar la autonomía médica y la lista de medicamentos financiables, ya que no es posible sostener un sistema con una lista interminable de medicamentos.



