La importancia de los juegos de azar sobre el turismo en República Dominicana es cada vez mayor. Además de precios competitivos, ocio, buen tiempo y playas, la oferta turística en el país también se centra en los salones de juego. Ahora complementados por la actividad de Internet, estos espacios representan otro atractivo para los más de diez millones de turistas que cada año recibe el país. Es el mejor ejemplo de que el formato digital puede convivir con un modelo tradicional y convertirse, de la mano, en un motivo para desplazarse y disfrutar de una estancia lejos de casa.
Si miramos el mapa de salas de casino en República Dominicana, apreciamos una particularidad común en una mayoría: están situados en zonas costeras. ¿A dónde va el turismo? Así es, a las playas, donde se encuentran instalados grandes complejos hoteleros que acogen a los visitantes que buscan disfrutar de arena fina, aguas cristalinas y un servicio de ‘all inclusive’. Solo en el área de Punta Cana hay más de diez salas de casino. En términos generales, en un país de 11,3 millones de habitantes, hay un casino por cada 183.000 personas. En México, por ejemplo, hay un establecimiento de este tipo por cada 320.000 habitantes. En un país con poco turismo internacional, como es el caso de Chile, el porcentaje es muy superior: uno por cada 800.000.
La relación entre turismo y el sector del juego resulta evidente, especialmente con el auge del casino online como método para entretenerse desde el sofá de casa y conectado a un teléfono móvil. Esta influencia es mayor en Centro América, ya que en Europa este impacto no es tan significativo (los datos de España, por ejemplo, son similares a los de Chile). En el grupo puntero, República Dominicana está liderando la conexión entre ambas industrias.
Cifras
Así lo avalan los datos. Los casinos están desempeñando un papel importante en el crecimiento del turismo en la República Dominicana, pues es el motivo de 14 de cada cien visitantes de otros países, según los informes más recientes. La mayoría de este perfil de turista procede de América del Norte, región con alto poder adquisitivo y en las que una sociedad ligada a las apuestas se ha ido moldeando de forma satisfactoria. Además, está aumentando la cantidad de gente procedente de Europa, dentro de este target. Durante los últimos años se ha sucedido un notable aumento de este tipo de turista, pues se ha pasado de unos 800.000 a casi 1.5 millones de visitantes, quienes visitan la isla para disfrutar de sus salones de juego.
En términos de empleo, los casinos contribuyen significativamente al mercado laboral del país. Hay casi tres mil empleados directos en la totalidad de salas con licencia que operan en República Dominicana; y se generan alrededor de 15.000 empleos indirectos en áreas como la construcción, el transporte y el comercio minorista. La influencia de esta industria sobre la economía local está creciendo, hasta el punto de que su impacto también es alto sobre la estructura estatal, por medio del cobro de impuestos y tasas que llegan al Estado para, posteriormente, ser devueltos a la totalidad de los ciudadanos.
Valor añadido
Es un público que conoce la industria del casino online y que la contempla como un modelo más de ocio, alternativo al béisbol en República Domincana o el baloncesto; por lo que encuentra motivos para desplazarse a una región paradisíaca a seguir disfrutando de ella. En este punto, República Dominicana es el escenario ideal, pues sus más de 60 salas de casino se convierten en el complemento ideal al turismo de sol, playa y fiesta.
Aquí se valora el hecho de que muchos turistas consideran los casinos y salas de juegos como un valor añadido en sus estadías. Con cada vez más frecuencia, son ellos quienes demandan este tipo de entretenimiento en sus paquetes vacacionales. Esto no solo beneficia a las empresas de casino de forma directa, pues también impulsa la economía local, especialmente en sectores como la hotelería, la restauración, el comercio y otros negocios que se nutren de la afluencia de este perfil de turista que se convierte en un jugador de ruleta, slot y otros segmentos.
Mirada de futuro
Llegados a este punto, surgen las posibilidades de mejora. Por un lado, se requiere de una mayor producción local de máquinas de juego que cumplan con los estándares internacionales. Esto no solo mejoraría la oferta en el país, sino que podría posicionar a la República Dominicana como un exportador en este sector, lo que supone un enorme aliciente para las inversiones extranjeras. Asimismo, está la importancia de modernizar las regulaciones existentes para mantenerse al día con la evolución de la industria, especialmente en lo que respecta al juego en línea, que requiere un marco legal más flexible. En cualquier caso, las expectativas son halagüeñas y el sector del juego tiene un gran potencial para seguir impulsando el crecimiento económico en el país.



