Lo que alguna vez fue un día de locura y compras masivas en los principales centros comerciales del país, el Black Friday, llega este año con pocas expectativas de compra y venta. Este evento, que antes representaba uno de los momentos de mayor actividad económica en la República Dominicana, parece estar perdiendo su brillo y relevancia para muchos consumidores y comerciantes, al menos en comparación con años anteriores.
El Black Friday: De Hito Comercial a Desafío Económico
Hace tan solo unos años, el Black Friday era considerado por economistas, empresarios y comerciantes como el evento comercial más importante del año, solo superado por las ventas de Navidad y Año Nuevo. Las ofertas masivas y los descuentos espectaculares atraían a multitudes de consumidores que, armados con listas de compras y tarjetas de crédito, recorrían los centros comerciales en busca de gangas. En las principales avenidas de la capital y otras ciudades, las tiendas se llenaban de clientes que, con expectativas de ahorrar, se aglomeraban para aprovechar los precios bajos.
Este auge del Black Friday en la República Dominicana fue alimentado por una combinación de factores, como el acceso cada vez mayor a productos de tecnología y electrónica a precios competitivos, el crecimiento del comercio electrónico, y las estrategias de marketing agresivas que las tiendas locales emplearon para hacer del evento una fecha clave en el calendario de consumo.
En años anteriores las promociones y ofertas se difundían en todos los medios de comunicación, generando una expectativa que era difícil de ignorar. La población respondía con entusiasmo, formando largas filas desde la madrugada del jueves para ser los primeros en aprovechar las rebajas cuando se abrían las puertas de los comercios. Durante todo el día y la noche, los centros comerciales se llenaban de consumidores ansiosos, haciendo de este evento una jornada de compras masivas.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la euforia del Black Friday comenzó a desinflarse, en gran parte debido a las prácticas de publicidad engañosa que se hicieron comunes entre los comerciantes. Las ofertas que se promocionaban con grandes descuentos a menudo resultaban ser poco reales, ya que muchos de los productos no estaban realmente rebajados, y las ofertas no eran tan atractivas como se anunciaba. Estas estrategias de marketing generaron desconfianza entre los consumidores, quienes se sintieron engañados cuando descubrieron que las promociones no cumplían con sus expectativas.
Este fenómeno llevó a que el Proconsumidor, la entidad encargada de proteger los derechos de los consumidores en el país, interviniera de manera constante cada año, desmontando las ofertas fraudulentas y sancionando a aquellos comercios que se aprovechaban de la buena fe de los compradores. Las acciones de control del Proconsumidor ayudaron a visibilizar los problemas de las promociones, y muchos consumidores comenzaron a ser más cautelosos y a cuestionar las ofertas del Viernes Negro.
Así, lo que en su momento fue una euforia colectiva, marcada por la emoción de las grandes rebajas, se ha transformado en desinterés y desconfianza en la actualidad. La percepción de que el Black Friday ya no ofrece las mismas oportunidades que antes ha causado que muchos consumidores opten por no participar en las promociones o, en su lugar, busquen ofertas más transparentes y confiables. Además, la masiva oferta online ha permitido que los consumidores comparen precios fácilmente, lo que también ha reducido el atractivo de las compras en los centros comerciales.



