Desde el pasado 1 de junio, cuando inició la temporada ciclónica, ningún ciclón impactó directamente a la República Dominicana, lo que ha sido considerado un alivio para el país. Sin embargo, el huracán Beryl, que transitó al sur del territorio dominicano el 2 de julio, dejó efectos indirectos en varias localidades, ocasionando oleajes vigorosos, fuertes aguaceros y tormentas eléctricas.
DAÑOS REGISTRADOS
En zonas del Gran Santo Domingo, como en sectores cercanos al litoral, se reportaron inundaciones menores debido al aumento en el nivel del mar provocado por los oleajes generados por Beryl. Además, los aguaceros intensos provocaron acumulaciones de agua en calles y barrios, lo que dificultó la movilidad de los ciudadanos y obligó a realizar labores de limpieza en puntos críticos de drenaje.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) emitió alertas preventivas en las provincias costeras, lo que permitió minimizar los riesgos y evitar pérdidas humanas. Las autoridades recomendaron a los pescadores permanecer en puerto hasta que las condiciones marítimas mejoraran. También se activaron brigadas para monitorear posibles deslizamientos de tierra en áreas vulnerables debido a la saturación de los suelos.
TEMPORADA 2024: UNA DE BAJO IMPACTO
La temporada ciclónica 2024 resultó menos activa para la República Dominicana en comparación con años anteriores. Aunque la región del Caribe experimentó otros ciclones, ninguno afectó directamente al país. Este bajo impacto se atribuye en parte a condiciones climáticas favorables, como la influencia del fenómeno de El Niño, que suele reducir la formación de ciclones en el Atlántico.
PERSPECTIVAS FUTURAS
A pesar del alivio por la baja actividad ciclónica en el país, expertos en meteorología advierten sobre la importancia de no bajar la guardia. La Oficina Nacional de Meteorología (ONAMET) ha enfatizado la necesidad de mantener actualizados los planes de contingencia y reforzar las infraestructuras en zonas vulnerables para futuras temporadas ciclónicas.
La República Dominicana, aunque en esta ocasión evitó impactos mayores, sigue estando en una región propensa a fenómenos tropicales, y el fortalecimiento de las medidas preventivas es clave para reducir los riesgos ante posibles eventos futuros



