En los últimos años, tras la administración de Donald Trump, varios maestros y defensores de la educación han expresado su preocupación por los niños inmigrantes, especialmente aquellos que son indocumentados o que pertenecen a familias inmigrantes, que temen dejar de asistir a la escuela por miedo a ser deportados. Durante el mandato de Trump, las políticas de inmigración, como el endurecimiento de las leyes y la creación de una atmósfera de miedo, generaron gran incertidumbre en las comunidades inmigrantes.
Una de las medidas que aumentó el temor fue la revocación de la política DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), que protegía a los jóvenes indocumentados conocidos como «dreamers» de la deportación y les permitía acceder a oportunidades educativas y laborales. Además, la retórica en torno a la inmigración durante esa época creó un clima de hostilidad, donde los niños y sus familias temían que cualquier contacto con las autoridades pudiera resultar en deportaciones.
Los maestros, especialmente aquellos que trabajan en comunidades con altas tasas de inmigrantes, reportaron que algunos estudiantes dejaron de asistir a clases, se mostraban ansiosos o eran más propensos a ausentarse, temiendo que la escuela pudiera ser un lugar donde se les identificara o se les separara de sus familias. A su vez, muchos educadores trataron de brindar apoyo emocional y asegurar a sus estudiantes que las escuelas eran lugares seguros donde se respetaban sus derechos.
Es importante señalar que, durante la presidencia de Trump, las políticas migratorias y los temores relacionados con la deportación tuvieron un impacto negativo en la salud mental y el bienestar de los niños inmigrantes, quienes experimentaron niveles elevados de estrés y ansiedad.
Aunque la administración de Biden ha implementado políticas para revertir algunas de las medidas más restrictivas de Trump, el temor a la deportación sigue siendo un tema relevante, especialmente para aquellos que están en el proceso de regularizar su estatus o que se sienten vulnerables debido a su situación migratoria. Las preocupaciones de los maestros continúan, pues ellos son quienes se encuentran en primera línea para apoyar tanto en lo académico como en lo emocional a los niños y familias afectadas.



