El ejército turco llevó a cabo ataques aéreos contra militantes kurdos en el norte de Siria e Irak en la madrugada del jueves, en represalia por el atentado contra una importante empresa de defensa en Ankara, que dejó cinco muertos y más de veinte heridos. El gobierno turco atribuyó el atentado en la capital turca a la guerrilla kurda PKK -que aún no se ha pronunciado sobre el ataque- y anteriormente ha bombardeado posiciones de milicias kurdas en el norte de Siria, por los vínculos entre ambas organizaciones.
El Ministerio de Defensa señaló que 32 objetivos de las milicias kurdosirias fueron «destruidos», alcanzando instalaciones militares, de inteligencia, energéticas y depósitos de municiones. La nota agrega que se tomaron «todo tipo de precauciones» para evitar daños civiles. Sin embargo, las Fuerdas Democráticas Sirias (FDS), una alianza armada liderada por kurdos, señaló que los ataques en el norte y este de Siria causaron la muerte de «doce civiles, incluidos dos niños» e hirió a otras 25 personas. Los bombardeos afectaron áreas residenciales de Qamishli, Kobane y Tal Rifaat. «Además de las áreas pobladas, los aviones de guerra y drones turcos atacaron panaderías, centrales eléctricas e instalaciones petroleras», agrega el comunicado. La aviación turca alcanzó la central eléctrica de Swaydiya en Malikiya, en el noreste del país, dejando a miles de personas sin electricidad. Se trata de la segunda vez este año que Turquía deja inoperativa la planta eléctrica.
El bombardeo se produjo horas después de que dos asaltantes irrumpieron en la fábrica de Industrias Aeroespaciales de Turquía TUSAS en Ankara, empresa insignia de la industria de defensa del país. Los dos atacantes llegaron en taxi al edificio y mataron al conductor. Aprovecharon la brecha de seguridad de un cambio de turno para detonar explosivos en la entrada e irrumpir en el edificio armados. El vicepresidente turco, Cevdet Yilmaz, señaló que las otras cuatro víctimas eran empleadas de TUSAS, incluyendo un miembro del personal de seguridad y un ingeniero mecánico.
Los dos atacantes fueron «neutralizados», un término usado por las autoridades turcas para referirse a combatientes capturados, muertos o heridos. Por el momento se desconoce su identidad, aunque imágenes de cámaras de seguridad de la fábrica en el momento del ataque mostraron a dos atacantes jóvenes, un hombre y una mujer. «Les damos a estos sinvergüenzas del PKK el castigo que se merecen cada vez, pero nunca entran en razón», declaró a los medios el ministro de Defensa, Yasar Güler, que señaló a la guerrilla kurda como autora del ataque en Ankara. «Los perseguiremos hasta que el último terrorista sea eliminado», añadió.
La fábrica atacada desarrolla y fabrica algunas de las aeronaves militares más prestigiosas del programa de armamento turco, entre ellos aviones no tripulados usados para atacar a milicias kurdas en el norte de Siria.
El atentado se produce en un momento de gran tensión política en el país, en el que tanto el gobierno de Recep Tayyip Erdogan como su principal aliado en el parlamento, el ultraderechista MHP, han dado señales de querer reanudar negociaciones con el PKK para iniciar un nuevo proceso de paz. «Que el líder terrorista declare unilateralmente que el terrorismo ha terminado y que su organización ha sido disuelta», declaró el líder del MHP, Devlet Bahçeli, ante el Parlamento, donde invitó al jefe del PKK, Abdullah Öcalan, a pronunciarse en el hemiciclo.
Öcalan, encarcelado en régimen de aislamiento desde 1999, ha recibido la primera visita en la cárcel desde hace tres años y medio. Su sobrino y diputado del partido prokurdo DEM, Ömer Öcalan, visitó al líder encarcelado el miércoles por la mañana, en la isla de Imrali, en el sur del mar de Mármara. «A pesar del aislamiento actual, poseo tanto el marco teórico como la capacidad práctica para alejar esta situación de la violencia y el conflicto y llevarla al ámbito de la resolución legal y política», declaró en un comunicado el jefes el PKK, tras matizar que actuará «siempre que las circunstancias lo permitan».



