Un análisis fundamentado en el conflicto armado ocurrido entre Honduras y El Salvador, conocido como la Guerra del Fútbol, plantea que los encuentros deportivos pueden actuar como detonante de tensiones sociales, económicas y migratorias acumuladas durante décadas. En ese sentido, se advierte sobre las posibles consecuencias de celebrar partidos de fútbol entre República Dominicana y Haití debido a la presencia de una importante población haitiana con estatus migratorio irregular. Ante este escenario, se hace un llamado a los dirigentes deportivos y a las autoridades de orden público y migratorias para adoptar medidas preventivas y evitar que los partidos se jueguen en territorio de cualquiera de las dos naciones, sugiriéndose el uso de sedes neutrales.
No obstante, en plataformas digitales circula un video explicativo sobre los planes de la Concacaf para construir un complejo deportivo en la región este de República Dominicana, con una inversión estimada en 30 millones de dólares. La infraestructura dispondría de siete campos de fútbol de categoría internacional, gimnasios y áreas de alojamiento para delegaciones extranjeras. Este proyecto coincide con informaciones referentes al levantamiento de las restricciones que impedían el ingreso de futbolistas de nacionalidad haitiana al territorio dominicano.
Asimismo, a pesar de los incidentes de vandalismo reportados en el estadio Félix Sánchez durante un choque previo entre ambas selecciones, se ha anunciado la realización de un nuevo partido en el que la representación de Haití ejercerá como equipo local. Según el material audiovisual difundido, la decisión de la Concacaf de instalar sus facilidades regionales en el país respondería a las facilidades otorgadas por las autoridades dominicanas para acoger torneos durante la pandemia de Covid-19, así como a las flexibilizaciones en la expedición y exención de visados para las delegaciones deportivas.
Con información de Hoy.



