El ministro enmarcó esa presión en una coyuntura internacional que puede cambiar con rapidez y sin previo aviso. A las alzas de los precios de la energía y los fertilizantes se suman los aranceles estadounidenses, las altas tasas de interés en Estados Unidos y el costo de contratar financiamiento externo.
Subsidios generalizados
Planteó, además, un problema distributivo en los subsidios generalizados: los hogares de mayores ingresos captan una proporción considerable de esos beneficios porque consumen más en términos absolutos.
Según las estimaciones presentadas, el 20 % más rico recibe entre el 37 % y el 77 % de los recursos de los principales subsidios de ese tipo. Ante ese contexto, defendió una mejor focalización que favorezca las transferencias a los hogares pobres.
Déficit y desafío
El déficit fiscal acumuló 165,000 millones de pesos hasta agosto, equivalente al 1.9 % del producto interno bruto (PIB).
El titular de Hacienda y Economía recordó que el presupuesto reformulado contempla un déficit de 280,575 millones de pesos, o un 3.2 % del PIB.
Al mismo tiempo, el gasto de capital creció 34.4 % con respecto a agosto de 2025, con una ejecución del 56 % de lo presupuestado frente al 45 % que se había registrado en igual período del año pasado.
Sostener la inversión pública
El desafío inmediato, según el enfoque expuesto por Díaz, consiste en amortiguar el aumento de los precios internacionales sin comprometer la estabilidad fiscal ni frenar la inversión pública.
Más allá de esta coyuntura, identificó la productividad como la condición necesaria para sostener el crecimiento en la próxima década. Para elevarla, señaló dos tareas vinculadas: reducir la pobreza infantil y mejorar los resultados educativo.
Pobreza y educación
En el encuentro, Díaz sostuvo que la reducción de la pobreza infantil y la mejora del aprendizaje se encuentran entre las condiciones necesarias para que el país eleve su productividad económica a largo plazo.
Aunque la pobreza infantil se ha reducido considerablemente en los últimos diez años, el porcentaje actual es casi el doble que la tasa de pobreza promedio a nivel nacional.
La educación es la otra pieza del desafío. Díaz reconoció avances en los resultados académicos, pero advirtió sobre la distancia que aún separa a la República Dominicana de los países con mejor desempeño.