El uso excesivo de las redes sociales podría estar alimentando una preocupante “epidemia de soledad” entre los jóvenes estadounidenses. Así lo advierte una investigación publicada en la Journal of American College Health, que establece una relación directa entre el tiempo dedicado a estas plataformas y el aumento en los sentimientos de aislamiento, exclusión y riesgo de depresión.
El estudio analizó encuestas realizadas a 64,988 estudiantes de entre 18 y 24 años, pertenecientes a más de 120 universidades de Estados Unidos. Los investigadores, de la University of Cincinnati y la Indiana University, evaluaron cuántas horas semanales los jóvenes destinan a redes sociales y midieron su nivel de soledad mediante preguntas sobre frecuencia de aislamiento, falta de compañía o sensación de exclusión.
Los resultados muestran una tendencia clara: a mayor tiempo en redes, mayor percepción de soledad. Quienes pasan al menos 30 horas semanales conectados son un 38 % más propensos a sentirse solos en comparación con quienes las usan menos de 16 horas. Entre 26 y 30 horas, el riesgo aumenta un 34 %; entre 21 y 25 horas, un 23 %; entre 16 y 20 horas, un 19 %; y con más de 16 horas, un 13 % adicional.
Más de la mitad de los encuestados (54 %) admitió experimentar sentimientos de soledad, una cifra que coincide con otras investigaciones recientes en el país. Las mujeres y los estudiantes afroamericanos reportaron mayores niveles de aislamiento.
El estudio también reveló matices importantes: los estudiantes que cursan programas híbridos —combinando clases presenciales y virtuales— afirmaron sentirse menos solos, posiblemente porque disponen de más tiempo para mantener vínculos sociales fuera del entorno digital. Asimismo, quienes viven en residencias universitarias reportan menores niveles de soledad que aquellos que permanecen en casa, lo que los expertos atribuyen al contacto social cotidiano y la convivencia.
Madelyn Hill, investigadora vinculada actualmente a la Ohio University, advierte que la soledad no es un problema menor: está asociada a mayores tasas de depresión y a un incremento del riesgo de muerte prematura. Por su parte, Ashley Merianos, de la Universidad de Cincinnati, subraya que el uso desmedido de redes puede estar desplazando interacciones presenciales significativas, fundamentales para la salud mental.
Los autores concluyen que es urgente fortalecer las conexiones sociales fuera de internet, promover relaciones de apoyo entre pares y fomentar límites saludables en el tiempo de uso de redes sociales. Para las instituciones educativas, el mensaje es claro: informar, prevenir y crear entornos que prioricen el contacto humano puede ser clave para frenar esta creciente ola de soledad juvenil.



