Durante una entrevista concedida a la cadena Fox News, Trump afirmó que su enfoque hacia América Latina será “de respeto, diálogo y acuerdos justos”, subrayando que su prioridad es “restaurar la estabilidad y el comercio en la región, no provocar conflictos”.
“Eso es completamente falso. No tenemos ningún plan militar contra Venezuela. Yo siempre he dicho que prefiero ganar con la negociación, no con las bombas. Los problemas de Venezuela deben resolverlos los venezolanos”, expresó el exmandatario, respondiendo a preguntas sobre su posible política exterior hacia el gobierno de Nicolás Maduro.
Trump recordó que, durante su primera administración (2017-2021), implementó sanciones económicas y diplomáticas contra altos funcionarios del chavismo, pero nunca autorizó operaciones bélicas directas. “Presionamos al régimen de Maduro con sanciones porque queríamos elecciones libres, no una guerra. Mis decisiones siempre buscaron la libertad del pueblo venezolano sin poner vidas estadounidenses en riesgo”, explicó.
El exmandatario también aprovechó la ocasión para criticar la política exterior del actual presidente Joe Biden, a quien acusó de mantener una “doble postura” hacia Caracas. Según Trump, la administración demócrata “habla de democracia mientras negocia petróleo con Maduro”, algo que, a su juicio, demuestra falta de coherencia y debilidad diplomática. “Biden no tiene un plan claro. Dice que no reconoce a Maduro, pero al mismo tiempo busca acuerdos energéticos. Es confuso y peligroso”, sentenció.
Desde Caracas, la cancillería venezolana reaccionó a las declaraciones de Trump señalando que “la paz y la soberanía de Venezuela no dependen de los cambios de gobierno en Washington”, aunque valoró como “positiva” la aclaración de que no existirían planes de agresión militar. “Lo importante no son las promesas de campaña, sino el respeto real a la autodeterminación de los pueblos”, expresó un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Analistas internacionales coinciden en que las declaraciones del exmandatario buscan enviar un mensaje de moderación y pragmatismo, especialmente en un momento en que los temas de política exterior comienzan a ganar peso en la campaña presidencial de Estados Unidos. Trump, quien intenta atraer tanto al electorado conservador como a sectores hispanos, ha reiterado que su prioridad será fortalecer las relaciones bilaterales con los países latinoamericanos desde una óptica comercial, evitando conflictos armados.
Sin embargo, varios expertos recuerdan que durante su mandato Trump llegó a declarar que “todas las opciones estaban sobre la mesa” respecto a Venezuela, una frase que en su momento generó tensión en la región. Consultado sobre aquellas declaraciones, el exmandatario respondió que fueron parte de una “estrategia de presión diplomática” y no una intención real de ataque. “A veces tienes que hablar con fuerza para evitar que otros hagan cosas peores. Fue disuasión, no amenaza”, aclaró.
Por otro lado, Trump reafirmó su visión de que Estados Unidos debe apoyar una transición democrática pacífica en Venezuela, pero sin interferir militarmente. También sostuvo que está dispuesto a restablecer el diálogo directo con el Gobierno venezolano si ello contribuye a la estabilidad energética y política del continente. “Si Maduro quiere hablar, podemos hablar. Pero cualquier acuerdo debe beneficiar al pueblo de Venezuela, no a los corruptos del régimen”, afirmó.
Las declaraciones del exmandatario generaron diversas reacciones tanto en Washington como en América Latina. Algunos líderes republicanos respaldaron su postura de evitar nuevas intervenciones militares, mientras que sectores demócratas cuestionaron la falta de un plan claro sobre cómo enfrentar los desafíos políticos y humanitarios en Venezuela.



