El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, agradeció este miércoles al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a su exenviado especial Richard Grenell por las gestiones que permitieron el regreso a territorio venezolano de una niña de dos años, quien fue separada de su madre en abril durante un proceso de repatriación de migrantes.
«En un día como hoy, en el que uno siente que todo el esfuerzo vale la pena, quiero expresar mi agradecimiento por las múltiples gestiones realizadas. En justicia, debo agradecer al embajador Richard Grenell, enviado especial del presidente Donald Trump, por sus esfuerzos. Y junto a él, agradecer también al presidente Trump», expresó Maduro en un acto oficial desde el Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo venezolano.
La menor fue recibida por el mandatario nacional en compañía de su madre, Yorely Bernal, y de su abuela, Raida Inciarte. Según denuncias previas de familiares y autoridades venezolanas, la niña fue separada de su madre en un aeropuerto de Estados Unidos justo antes de abordar un vuelo de repatriación promovido por el programa «Vuelta a la Patria», impulsado por el gobierno venezolano.
Maduro destacó el gesto como una señal de que, pese a las tensiones entre Caracas y Washington, aún es posible la cooperación en temas humanitarios. «Diferencias ha habido y las habrá, pero es posible —con la bendición de Dios Padre— avanzar y resolver muchos asuntos importantes», afirmó.
La repatriación de la niña fue celebrada como un logro diplomático poco común en medio del prolongado distanciamiento político entre ambos países. La intervención de Grenell, conocido por su papel como director interino de Inteligencia Nacional y embajador ante Alemania durante el mandato de Trump, fue clave para facilitar el retorno de la menor a Venezuela, según indicó el propio Maduro.
Este gesto abre la puerta a posibles acercamientos en temas humanitarios, aunque no se han anunciado cambios formales en las relaciones bilaterales.



