“Los cuida playas” o “los muchachitos de mamey” son algunos de los apodos que, con tono despectivo, han sido utilizados para referirse a los voluntarios de la Defensa Civil, una institución que ha jugado un rol fundamental en situaciones de emergencia en el país. Sin embargo, para Wagner Abreu, estos términos no afectan su dedicación ni su compromiso con la protección de la población.
Desde que tenía apenas ocho años, Wagner comenzó a involucrarse en las actividades de la Defensa Civil, lo que, en sus inicios, parecía solo un pasatiempo se fue transformando con el tiempo en una verdadera vocación. Más de 15 años dedicados al servicio de emergencia lo han llevado a intervenir en diversas catástrofes que han marcado la historia reciente del país.
Entre las tragedias en las que ha participado, Abreu destaca su intervención en el terremoto de Haití, la explosión en San Cristóbal, el colapso de la mueblería en Santiago y otros desastres, cada uno de los cuales lo fue preparando para lo que, sin saberlo, sería una de las experiencias más desgarradoras de su carrera: la madrugada del 8 de abril en el Jet Set.
El colapso del Jet Set: una experiencia que marcó un antes y un después
“Recibimos la primera llamada, indicando que el techo del Jet Set había colapsado, pero nadie imaginaba lo que realmente significaba”, recordó Wagner Abreu en una entrevista en las instalaciones de Listín Diario. A medida que se acercaba al Jet Set, un lugar emblemático de la ciudad de Santo Domingo, se fue dando cuenta de la magnitud de la tragedia.
“Cuando llegamos y vimos todo colapsado, fue un choque. No te imaginabas que la magnitud del colapso fuera tan grande, fue devastador”, relató Abreu, quien no dejó de lado su responsabilidad, aun ante el impacto inicial.
Operativo de rescate: un esfuerzo colectivo
A partir de ese momento, todo su esfuerzo y el de sus compañeros de la Defensa Civil se centraron en la operación de rescate. Abreu puso en acción todos los recursos disponibles: unidades móviles, personal capacitado y la capacidad logística para coordinar la operación de manera eficiente. A pesar de la magnitud del desastre, Wagner y su equipo de voluntarios fueron parte fundamental en el rescate de vidas, enfrentando condiciones adversas con determinación y sin descanso.
La tragedia del Jet Set no solo evidenció la vulnerabilidad de algunas infraestructuras, sino también la capacidad de resiliencia y entrega de quienes, como Wagner Abreu, han hecho de la Defensa Civil no solo un trabajo, sino un estilo de vida. A pesar de las críticas y descalificaciones, su compromiso y el de miles de voluntarios siguen siendo esenciales para la seguridad y bienestar de la población en momentos de crisis.



