El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una nueva orden ejecutiva destinada a eliminar las prestaciones federales para las personas que se encuentran en el país de manera ilegal. Esta acción forma parte de sus esfuerzos para controlar la inmigración y poner freno a lo que considera un uso indebido de los recursos públicos por parte de los inmigrantes indocumentados.
La Casa Blanca emitió un comunicado en el que se explica que la medida busca terminar con «todas las prestaciones financiadas por los contribuyentes para los extranjeros ilegales». Aunque aún no se han especificado qué tipos de beneficios se verán afectados, se sabe que la mayoría de los inmigrantes sin papeles no son elegibles para prestaciones federales, salvo en casos de atención médica de emergencia. Además, los niños indocumentados tienen derecho a la educación pública gratuita, desde el jardín de infantes hasta el grado 12, en virtud de un fallo de la Corte Suprema de 1982 que lo establece.
La orden también hace referencia a la Ley de Reforma de Asistencia Social de 1996, que establece que las personas en situación ilegal no pueden acceder a la mayoría de las ayudas federales. Sin embargo, el gobierno actual señala que dicha ley ha sido “socavada” en los últimos años, especialmente durante la administración anterior, lo que habría llevado a un gasto innecesario de recursos públicos.
Trump continúa con su enfoque en el endurecimiento de las políticas migratorias, tras varias medidas previas, incluida la construcción del muro en la frontera con México, con el objetivo de reducir la inmigración ilegal y limitar el acceso a beneficios sociales para quienes se encuentran en el país sin la debida autorización.
Aunque esta orden está siendo celebrada por sectores que apoyan una política migratoria más estricta, también ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos, que argumentan que se trata de una medida que busca estigmatizar a los inmigrantes y que podría afectar negativamente a muchas personas que se encuentran en situaciones vulnerables.
Este anuncio es el último de una serie de iniciativas tomadas por el presidente Trump para controlar la inmigración en el país y reducir los beneficios destinados a los inmigrantes indocumentados, en línea con sus promesas de campaña de “America First” y su visión de un Estados Unidos con fronteras más seguras y con políticas que favorezcan a los ciudadanos estadounidenses por encima de los extranjeros.



