El Papa Francisco expresó su esperanza de que la cumbre titulada ‘Amémoslos y Protéjanos’, que cuenta con la participación de personalidades como la reina Rania de Jordania, el imán de la mezquita de Al Azhar (Egipto), Ahmed Al Tayeb, el economista Mario Draghi, y el filósofo argentino Miguel Benasayag, entre otros, sirva para abrir «nuevos caminos para rescatar y proteger a los niños cuyos derechos son pisoteados e ignorados cada día». En su discurso, el pontífice hizo un llamado urgente a la humanidad para poner fin a la invisibilidad de millones de niños cuyas vidas y derechos son constantemente vulnerados.
El Papa recordó que hay alrededor de 150 millones de niños «invisibles» en el mundo, aquellos que no tienen existencia legal, lo que les impide acceder a la educación, a la atención médica, e incluso les priva de la protección de la ley. Esta falta de documentación los deja expuestos a ser víctimas de abuso, explotación y tráfico humano. En particular, Francisco destacó el caso de los niños indocumentados en la frontera de Estados Unidos, quienes, según él, representan «las primeras víctimas de ese éxodo de desesperación» y son, a la vez, «la esperanza de los miles que suben desde el Sur hacia EE.UU.»
Estas palabras del Papa llegan en un contexto marcado por las políticas de inmigración restrictivas del presidente estadounidense, Donald Trump. Bajo su administración, las expulsiones de migrantes latinoamericanos han aumentado significativamente, con medidas severas para frenar el flujo de personas provenientes de Centroamérica y otras regiones. Además, el gobierno de Trump está preparando un conjunto de medidas para revocar el estatus legal de miles de migrantes que habían ingresado a Estados Unidos bajo el programa de residencia temporal establecido por el anterior presidente, Joe Biden. Se espera que esta decisión afecte especialmente a migrantes de países como Nicaragua, Cuba, Venezuela y Haití, entre otros, cuyas esperanzas de un futuro mejor se ven ahora amenazadas.
El llamado del Papa Francisco, en este contexto, es claro: urge una respuesta global para garantizar la protección y el bienestar de los niños migrantes, quienes sufren las consecuencias de políticas de inmigración cada vez más restrictivas y deshumanizantes. Para el pontífice, es fundamental reconocer la dignidad de estos niños y ofrecerles una vida libre de abuso, explotación y abandono.



