Los sacerdotes católicos de El Salvador pidieron este viernes al presidente del país, Nayib Bukele, que vete una ley aprobada a finales de diciembre por el Congreso -de amplia mayoría oficialista- que permite la minería metálica.
Indicaron que «la preocupación principal de los sacerdotes de la Coopesa es el impacto que la extracción minera tendrá sobre el agua y todo tipo de vida animal y vegetal».
«Con el Papa Francisco consideramos que ‘el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos’», apuntaron.
También llamaron «a los pastores evangélicos, líderes religiosos, fieles en general y personas de buen corazón, a que defiendan la vida buscando con creatividad formas de organización, concientización y resistencia» y «que se pronuncien enérgicamente para que el presidente de la República vete dicha Ley».
«Los diputados católicos no deben renunciar a su identidad cristiana y pueden aplicar, como lo hizo monseñor Romero, la objeción de conciencia ante una ley que atente contra sus principios», sostuvieron los religiosos, y agregaron que «el desarrollo económico es importante para nuestra sociedad, pero no a costa de la salud y de la vida de los ciudadanos».
El aval de la normativa, propuesta por el Gobierno de Bukele, se da pese al rechazo de ambientalistas, organizaciones comunitarias, la iglesia católica y universidades por el impacto que supondría esta práctica en el deteriorado medioambiente salvadoreño.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, pidió el domingo la confianza de los salvadoreños en su Gobierno para permitir la minería metálica, prohibida desde 2017 por una ley que calificó de ser una «tontería.



